Profesionalidad y Pasión por nuestro trabajo
Personas que trabajamos en Atlaxis

Eneko Santos Salado
Descubrir la fisioterapia fue, para mí, descubrir una forma de volver a empezar. Durante años, el deporte formó parte esencial de mi vida, pero también me llevó a enfrentarme a lesiones que pusieron a prueba mi cuerpo y mi constancia. En ese proceso, comprendí el valor de la recuperación, de la paciencia y del acompañamiento profesional. Fue entonces cuando nació mi interés por entender cómo funciona el cuerpo y cómo, con la atención adecuada, puede volver aencontrar su equilibrio y fortaleza.
Estudié Fisioterapia en la Universidad Pública de Navarra (UPNA), donde finalicé mis estudios en 2025. Desde los primeros cursos supe que había encontrado un camino que unía ciencia, movimiento y empatía. Cada asignatura, cada práctica y cada paciente fueron despertando en mí la curiosidad por aprender más, por descubrir cómo podía contribuir a mejorar la vida de las personas desde el conocimiento y la escucha activa.
Ese mismo año tuve la oportunidad de incorporarme al equipo de Atlaxis, un lugar que desde el primer día sentí como un espacio de crecimiento, colaboración y aprendizaje continuo. Allí entendí que ser fisioterapeuta no se trata solo de aplicar tratamientos, sino de acompañar a las personas en su proceso, comprender sus límites y ayudarlas a descubrir sus propias capacidades. Trabajar en Atlaxis me ha permitido rodearme de profesionales apasionados y seguir evolucionando tantoen lo técnico como en lo humano.
Con el tiempo he aprendido que cada paciente es un mundo, con su historia, su ritmo y sus objetivos. La fisioterapia me enseña constantemente a observar, a escuchar y a adaptar cada intervención a la persona que tengo delante. Lo que más me motiva es ver cómo, poco a poco, alguien recupera la confianza en su cuerpo, vuelve a moverse sin miedo y retoma aquello que le hace feliz.
Amo mi profesión porque combina conocimiento, esfuerzo y sensibilidad. Sé que aún me queda mucho por aprender, pero esa es precisamente la razón por la que disfruto cada día de mi trabajo. Cada sesión, cada conversación y cada pequeño avance me recuerdan que elegí un camino que no solo mejora la salud física de las personas, sino también su bienestar y su forma de relacionarse con su propio cuerpo.