Profesionalidad y Pasión por nuestro trabajo
Personas que trabajamos en Atlaxis

María Núñez Díaz
Estudié Fisioterapia en la Universidad de Salamanca, y durante mis primeras prácticas me di cuenta de que no siempre tenía todas las respuestas. Esa sensación de querer ayudar más y no saber exactamente cómo, lejos de desanimarme, se convirtió en el motor que impulsó mi deseo de seguir formándome.
En 2014 finalicé los estudios universitarios y tuve la suerte de encontrar mi lugar en Atlaxis, de la mano de Beatriz y Juan. Desde el principio supe que no era solo una clínica, sino un espacio donde crecer, aprender y cuidar desde lo profesional y lo humano.
Entendí que ser fisioterapeuta no es solo aplicar técnicas, sino comprender a fondo a la persona que tienes delante: su cuerpo, su historia y su proceso. Por eso, tuve claro que necesitaba seguir formándome para poder ofrecer una atención más completa, humana y eficaz. Sentí la necesidad de entender mejor cómo funciona el cuerpo, de ir mas allá del síntoma y buscar la raíz del problema. Fue entonces cuando me adentré en el mundo de la Osteopatía, una disciplina que me abrió la puerta a una visión más global del cuerpo, entendiendo que todos los sistemas están interconectados y que el equilibrio entre ellos es clave para la salud.
Durante mi formación en Osteopatía, tuve un primer contacto con el mundo de la pediatría, que despertó en mí una curiosidad que, con el tiempo, fue creciendo. Años más tarde, comencé a profundizar en este ámbito tan especial y poco explorado por muchos fisioterapeutas, descubriendo así una forma distinta de acompañar, no solo a los más pequeños, sino también a sus familias.
Amo mi profesión, por ello me entrego cada día con todo el empeño, el amor y la dedicación. Cada paciente es un reto y siempre surgen nuevas inquietudes. Aún me quedan muchas cosas por aprender y un largo camino por recorrer. Dedicar horas a algo, supone renunciar a otras muchas cosas, pero esta renuncia es lo que da tanto valor a lo que hacemos.